
Roma, Italia (Weltexpress). El hecho de que Robert Prevost, en su papel de papa León XIV, denunciara este sábado, 23 de mayo de 2026, en Acerra, cerca de Nápoles, los beneficios del negocio de la basura, no se refería a su Estado de la Ciudad del Vaticano, sino al Estado del capital que lo rodea y, por tanto, a la República Italiana, que no es menos una organización de amiguismo y corrupción (KuK, por sus siglas en alemán) que la que preside Prevost.
Una zona al norte de Nápoles y al sur de Caserta se conoce como Terra dei fuochi (en español, «Tierra de los fuegos»). Se habla de un «triángulo de la muerte» en referencia a la zona entre Acerra, Nola y Marigliano. Allí se entierra y se quema basura de forma ilegal. Por no hablar de la basura que se vierte en el mar.
La quema de basura se lleva a cabo de forma tan descarada que se burla abiertamente del Estado del capital en plena calle. La basura se vierte en las cunetas, se rocía con gasolina y se prende fuego. Aumenta el número de enfermedades, entre ellas el cáncer y las malformaciones.
Tarde o temprano, los contaminantes de la basura acaban en el mar, en el suelo, en el aire y en los alimentos. Según expertos y críticos, la mafia de la basura de este valle de la muerte y sus alrededores pertenece a la Camorra de Nápoles.
















