Berlín, RFA (Weltexpress). Casi a diario se informa sobre nuevas atrocidades, pero no hay que perder de vista el panorama general.
Con la ruptura provocada por Donald Trump entre Estados Unidos y el resto de los países de la OTAN, se ha alcanzado un punto de inflexión tanto en la política europea como en la internacional. Mientras la incertidumbre aumenta día a día, la era del «orden internacional basado en normas» está llegando a su fin, con la desestimacion del derecho internacional por parte del Occidente colectivo. El Sur global y Rusia ya no están dispuestos a tolerar la tutela y la opresión de Estados Unidos y sus vasallos, y eso representa a la gran mayoría de la población mundial. Cada vez está más claro que el futuro está en los BRICS y en la iniciativa Belt and Road.
Independientemente de cómo continúe la política imperialista del Gobierno estadounidense bajo Trump u otros presidentes, desde una perspectiva global nos encontramos ante la materialización de nuevas ideas sociopolíticas basadas en la humanidad y la igualdad de las personas y los pueblos, es decir, en los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. Es cierto que los representantes de los intereses capitalistas están aplicando medidas cada vez más severas para controlar y someter a sus poblaciones, y que la mayoría de los Estados occidentales, incluida Alemania, llevan ya tiempo inclinándose hacia el totalitarismo. Pero se ha ido aun mas lejos, sobre todo a traves de las pretensiones ilegales de la Comisión Europea, toleradas por los Estados miembros de la Unión Europea, entre otras cosas en lo que respecta a las sanciones impuestas a periodistas resistentes a la opresión de la libertad de prensa.
Donald Trump sigue intentando retrasar la quiebra de Estados Unidos a costa de sus vasallos, pero la única salida que les queda es recordar las buenas relaciones que mantenían anteriormente con Rusia y China. Es de esperar que se reconozca y se aproveche la oportunidad que se les brinda. Precisamente en el caso de Alemania, se habían desarrollado relaciones económicas especialmente ventajosas para ambas partes con Rusia. Habría que retomar estas relaciones mientras Vladimir Putin siga siendo presidente. Como es sabido, Putin tiene una actitud favorable hacia Alemania y, a pesar de las enormes hostilidades personales, ha ofrecido en varias ocasiones una cooperación pacífica y constructiva hasta hace poco. No se trata de renunciar a las relaciones transatlánticas. Más bien, una Alemania neutral debería mantenerse abierta tanto hacia el extranjero como hacia el este.



















